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Pais: Argentina // Provincia: Chubut // Ciudad: Puerto Pirámides
Puerto Pirámides

Historia


En 1779 la expedición al mando de Juan De la Piedra descubrió el golfo de San José. Se produjo el desembarco en lo que actualmente se llama Playa Villarino. Una orden del rey Carlos III dispuso organizar un asentamiento con labradores, artesanos y 200 familias. El objetivo era establecer guarniciones para asegurar el dominio de la corona española en la región. El 20 de enero de ese año comenzaron a construirse las primeras viviendas y a trazarse los canales de riego.

Poco tiempo después, debido a la difícil situación creada por la falta de agua potable, parte de la población se trasladó a un nuevo emplazamiento fundado en lo que hoy es Carmen de Patagones (provincia de Buenos Aires) y Viedma (Río Negro). Como en toda la costa patagónica, la salinidad de las aguas hacía casi imposible la permanencia de una comunidad.

En 1810 un malón tehuelche arrasó con el fuerte instalado allí, denominado Candelaria. El lugar recién se volvió a poblar con hombres blancos después de la Campaña del Desierto, dirigida por Julio A. Roca, quien fuera presidente entre 1880 y 1886. Esta expedición se cumplió entre 1878 y 1879 y tuvo como resultado el exterminio de miles de indígenas.

Años mas tarde, Puerto San José pasó a llamarse Puerto Pirámides.

En la Península de Valdés, cuya superficie es de 4000 kilómetros cuadrados, se pueden visitar seis reservas naturales. En 1967 surgieron las de Punta Norte e Isla de los Pájaros, en 1974 las de Punta Delgada y Punta Pirámide. Ese mismo año se creó el primer parque nacional marino en el golfo San José.

Geografía


Ubicación


Esta villa, enclavada en la Península de Valdés, está situada la noreste de la provincia de Chubut, sobre el océano Atlántico.


Cómo llegar


Si se parte desde Puerto Madryn (provincia de Chubut) se debe tomar la Ruta Provincial Nº 1 y luego la Nº 2. Tras recorrer 77 kilómetros se arribará al istmo Carlos Ameghino, desde donde se divisan los golfos San José y Nuevo. Desde allí hasta Puerto Pirámides se deben recorrer 25 kilómetros de oeste a este de la península.

Desde Viedma (capital de la provincia de Río Negro) se toma la Ruta Nacional Nº 3 hacia el sur. Se pasa el cruce de Las Grutas hasta la Ruta Nacional Nº 2, camino que se recorrerá hacia el este para alcanzar el destino.


Economía


En la península hay 54 estancias que practican la ganadería ovina en forma extensiva.

A principios del siglo XX la zona creció con la extracción de sal. Tiempo después fue el turismo su principal actividad económica, que se mantiene hasta el día de hoy. El pueblo cuenta con una calle principal paralela a la playa y dos perpendiculares (Primera y Segunda). El breve circuito comercial cuenta con hosterías, bares y tiendas de artesanías.


Población:
200 habs.


Relieve


Puerto Pirámides posee una playa ancha y larga, con aguas mansas. Sus costas de suave declive están protegidas por acantilados que parecen pirámides. De ahí deriva el nombre del pueblo. Estas formaciones no sólo son un desafío para los amantes del trekking, sino que constituyen una visita obligada para los paleontólogos porque sus rocas y ocultan numerosos restos de invertebrados fosilizados de hasta nueve millones de años de antigüedad.

Esta región de suelo árido presenta las salinas más profundas de Sudamérica.


Clima


La península tiene una condición casi insular. Su clima es seco durante todo el año, privilegio que facilita el goce de sus atractivos.


Temperaturas


Invierno: Desde -10º durante la noche hasta 15º en el día.

Primavera y verano: La noche es fresca y seca, entre 20 y 25º. Durante el día se registran temperaturas que oscilan entre 20 y 42º .


Precipitaciones:
200 mm. anuales.


Fauna


Los ciclos de la naturaleza impulsan a la ballena franca austral
al Golfo Nuevo todos los años, desde junio y hasta diciembre, zona del litoral patagónico donde se aparea y da a luz a sus crías. Una hembra copula con varios machos. Uno de ellos será el padre del único ballenato, que nacerá un año después. Las primeras crías nacen generalmente en agosto y las últimas hacia octubre.

Uno de los más deliciosos momentos de los avistajes consiste en descubrir los juegos entre madres y crías, a veces a pocos metros de las embarcaciones que llevan a los turistas aguas adentro. Con los años, las ballenas francas fueron ampliando sus áreas de presencia: no sólo llegan más ejemplares, sino que también hay más crías y la franja de costa donde se las puede divisar es cada vez más extendida. Este fenómeno se debe probablemente a la prohibición de la caza, que permitió a la especie una lenta pero firme recuperación desde mediados de los ’80.

La popularidad que ganaron las ballenas en los últimos 20 años tiene dos caras: por un lado existe una concientización sobre el valor de la especie; por otro, sin embargo, impone a estas zonas protegidas una fuerte presión turística. Que en esta disyuntiva sea la naturaleza la que salga victoriosa dependerá tanto de la responsabilidad individual de cada turista como de las medidas de protección que se tomen a nivel provincial.

Las ballenas, mientras tanto, siguen saltando como si, en lugar de pesar 40 toneladas, fueran livianas bailarinas. Estos saltos, tan buscados para las fotos como los momentos en que las ballenas permanecen con la cola fuera del agua, son durante la infancia una forma de juego, mientras en la edad adulta se consideran una manera de comunicación entre ejemplares que se encuentran a cierta distancia. Algunos especialistas opinan que es frecuente que las ballenas salten en las zonas por donde antes pasó una embarcación como demostración de fuerza o para marcar el propio territorio. Los capitanes de las embarcaciones turísticas observan que con los años las ballenas madres parecen haberse acostumbrado más a su presencia y ya no impiden con tanta firmeza que los ballenatos se acerquen a las lanchas.
Si se d
eja de lado la acción humana, a la ballena sólo se le conoce un predador: la orca, también presente en las aguas de la Península de Valdés. Se considera que hay menos ataques de lo que podría esperarse dada la gran cantidad de ejemplares apostada en la región. Tal vez la suerte de las ballenas es la desgracia de los lobos y elefantes marinos, cuyas crías son presas fáciles para las ágiles orcas. Las ballenas, sin embargo, tienen otras molestias: las gaviotas cocineras, que prosperan gracias a los basurales urbanos, la acumulación de desechos de los pesqueros y los descartes de la pesca en el mar. Estas aves dejaron de entablar una relación circunstancial con los cetáceos para constituirse en un verdadero factor de acoso. Si tiempo atrás se las veía posadas en el lomo de las ballenas para alimentarse de trozos de piel suelta, ahora picotean directamente su piel y su grasa, provocándoles heridas.

Embarcado el turista también puede ir detrás de las toninas overas, con su inconfundible lomo blanco y negro. Esta especie fue descripta por primera vez por el naturalista Philibert Commerson, miembro de la expedición que organizó el barón de Louis Antoine de Bougainville alrededor del mundo en el siglo XVIII. Más tarde fue estudiada por el perito Francisco Moreno. Si bien está presente todo el año, es más fácil de avistar durante la primavera y el verano, las épocas de mayor actividad reproductiva.

Aunque las ballenas son la gran atracción, también se ven lobos y elefantes marinos en Punta Norte, Punta Cantor y Punta Loma. En el extremo sureste de la península se encuentra Punta Delgada, a 70 kilómetros de Puerto Pirámides. Es el único apostadero continental de elefantes marinos.

Delfines y pingüinos de Magallanes completan los recursos marinos de la zona.

El avistaje de aves se realiza durante todo el año. Basta con un par de prismáticos para conocer la riqueza de aves que pueblan la costa chubutense. Su punto culminante es la Isla de los Pájaros, situada en el istmo Ameghino.
En 1967 fue declarada Reserva Natural y se la pudo visitar hasta 1975. Actualmente es un área restringida. Gaviotas, cormoranes, pingüinos y garzas se pueden observar desde un mirador.


Temporada de avistaje de fauna


Ballena franca austral: de julio a diciembre.

Pingüino: de agosto a marzo.

Lobo marino: de enero a diciembre.

Elefante marino: de enero a diciembre.

Aves: de enero a diciembre.

Orcas: de octubre a abril.


Cultura y Tradición


Pirámides No Duerme


Entre el 1 y el 5 de enero los adolescentes se reúnen en esta villa balnearia para celebrar el comienzo del año. Jóvenes de otras ciudades argentinas, como Rosario, Córdoba y Mendoza, año a año se suman a la fiesta. Hay un campamento y se genera un clima muy amistoso con
guitarreadas, batucadas, asados, mate y baile.
En enero también se organiza el “Contest Patagónico de SandBoard”, competencia que transita las dunas de esta pequeña comarca y de Puerto Madryn.

Dentro de las fiestas más tradicionales se destacan los actos alusivos al aniversario del pueblo, cada 14 de julio.

Ultima actualización: 28/8/2007

 
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