Historia
La actividad en el valle de Uspallata se remonta al período precolombino. Vestigios de asentamientos primitivos se reflejan en los petroglifos del Tunduqueral y en el Camino del Inca. Abundan los restos arqueológicos que van desde los 1500 años de antigüedad hasta la dominación incaica. Quedan múltiples testimonios de la ocupación huarpe en la zona.
La incaización se produjo en las dos últimas décadas del siglo XV, menos de 100 años antes de la llegada de los españoles. La región de Cuyo integró el Collasuyo, parte austral del Tahuantinsuyo o Imperio Incaico, cuya capital estaba en el Cuzco y alcanzaba su confín en esta latitud, a ambos lados de los Andes.
El valle de Uspallata era entonces una encrucijada de senderos. El Camino del Inca comunicaba pueblos ubicados a ambos lados de la cordillera. Desde el altiplano peruano-boliviano éste descendía por el lado chileno y penetraba en el Corredor Andino por los valles de la precordillera. Llegaba hasta el río Mendoza y lo bordeaba hasta alcanzar los pasos de la cordillera. Esta vía descendía hasta Uspallata. Los mensajeros o “chasquis” recorrían poblaciones de agricultores y militares incaizados.
Bajo la influencia incaica los huarpes perdieron la pureza de su etnia y sufrieron una transformación cultural. Reemplazaron la lengua milcayac por el quechua, incorporaron el culto al sol y la luna y perfeccionaron las técnicas de irrigación y cultivo, las textiles y las de alfarería.
Como núcleo colonial la comarca del valle se denominó San Lorenzo de Uspallata y funcionó como posta del camino real de los virreinatos y como centro minero.
Las bóvedas que allí se encuentran fueron construidas por los jesuitas y datan de fines del siglo XVIII. Se utilizaron como hornos para fundición de oro, plata, zinc y hierro en el complejo de Paramillos. Están realizadas con paredes de piedra y barro y techos de paja y barro. Dejaron de funcionar a comienzos del siglo XIX.
El paso de Uspallata fue fundamental para el cruce cordillerano emprendido en 1817 por el Ejército de los Andes, dirigido por José de San Martín, máximo responsable de la emancipación de España de Argentina, Chile y Perú. En este valle de alta montaña se concentraron los soldados antes de comenzar la travesía.
En 1873 Juan y Mateo Clark encararon el estudio de una vía ferroviaria. Siguieron el antiguo recorrido de los correos del virreinato, que consideraron el trazado más económico y eficaz para unir Santiago y Valparaíso, con Mendoza y Buenos Aires. Este emprendimiento contó con el apoyo de capitales británicos. En ese período se produjo el mayor incremento poblacional de la región. Se fundaron pueblos con habitantes que trabajaban al servicio de las necesidades del ferrocarril. Con la radicación del ejército en Uspallata y Puente del Inca, y en menor medida de la gendarmería, las actividades militares cobraron más importancia que las ligadas a la economía agrícola de subsistencia y a los trenes. A partir de 1955 el ejército se apropió de tierras del Corredor Andino y de ganado existente en la alta montaña.
En los ´60 se formularon los planes de “Desarrollo Urbano” y de “Desarrollo Integral del Valle de Uspallata”. Los efectos de su aplicación fueron casi inexistentes porque la población había descendido.
Posteriormente las tensiones con Chile y la conveniencia para el gobierno de ese país de realizar el transporte de cargas con camiones, hicieron que se suspendiera la operación del ferrocarril binacional.
Geografía
Ubicación
La villa de Uspallata se encuentra enclavada en el Cordón del Plata, a 1751 metros sobre el nivel del mar.
Cómo llegar
En avión
El aeropuerto internacional más cercano está en la ciudad de Las Heras (Gran Mendoza). Allí operan vuelos de cabotaje e internacionales, con frecuencias que comunican diariamente con Buenos Aires, otras ciudades de Argentina y Santiago de Chile.
En automóvil
Desde las provincias de Buenos Aires y San Luis, la capital de Mendoza o la república de Chile se llega por la Ruta Nacional N°7. Desde la provincia de San Juan se arriba por ese camino o por la Ruta Nacional N°39.
Otra opción es llegar por el norte a través de la Ruta Provincial N°52, también llamada la "Ruta de los Caracoles o de las 365 Curvas". Se trata de un camino estrecho y empinado y se recomienda conducir con precaución. Es recomendable transitarlo en vehículos 4x4 y llevar cadenas para subir en invierno porque suele congelarse la ruta por fuertes nevadas.
A través de él se puede apreciar el hotel de Villavicencio. Hay dos paradas que merecen ser conocidas: El Balcón, un mirador sobre escarpadas paredes montañosas; y la Cruz del Paramillos, en el punto más elevado sobre el valle de Uspallata.
Un poco más adelante se observa el cerro Tunduqueral, escenario religioso de indígenas que habitaron el suelo cuyano en la época prehispánica. En la misma senda puede visitarse la Reserva Huarpe Guaytamai.
En ómnibus
Llegan empresas de transporte terrestre a la ciudad de Mendoza desde todas las localidades de la provincia, las capitales del país y Santiago de Chile. Desde allí se puede tomar otro bus hasta Uspallata.
Distancia desde la ciudad de Mendoza:95 km.
Economía
Esta villa es un nexo de frontera donde la población castrense es numerosa. Allí se asientan los regimientos de montaña 8 y 16.
Otrora la minería de esta región era relevante. Alcanzó a ser la más importante productora de talco del país. Los yacimientos de ese mineral y de amianto adyacentes a la villa ya no se trabajan. Solamente se realizan extracciones de serpentina, utilizada como materia prima para la fabricación de mosaicos graníticos.
En materia de turismo la comarca provee servicios de hotelería, hosterías, cabañas, restaurantes, alquiler de equipos para esquí, estaciones de servicio y bancos. Brinda todas las posibilidades para practicar pesca deportiva (de truchas salmonadas y arco iris), caminatas, cabalgatas, tours fotográficos y ascensiones. Uspallata es el último lugar por el que pasan los deportistas que inician el trekking de alta montaña.
Población: 5000 habs.
Relieve
Esta localidad está en el centro del valle de Uspallata (entre 1900 y 2500 metros de altura sobre el nivel del mar), que se prolonga al norte en los de Calingasta e Iglesia.
El pueblo está rodeada por la cordillera del Tigre, la precordillera y el cordón Bonilla Colorado y Barreal.
Hidrografía
En el valle corren los arroyos San Alberto y Uspallata. Ambos alimentan al río Mendoza.
Flora
La comarca se caracteriza por sus alamedas y la forestación típica de la alta montaña.
Cultura y Tradición
Leyenda de Puente del Inca
Estaba por morir el Inca y su único sucesor se encontraba gravemente enfermo. El pueblo sentía adoración por el futuro monarca. Elevaba sus ruegos al dios “Inti” (el sol), a “Mama-Quilla” (la luna) y hacía sacrificios en su honor. Sin embargo, ni los médicos ni las súplicas devolvían la salud a este príncipe que los gobernaría con sabiduría y justicia.
Los habitantes no cesaba de interrogar a los dioses sobre el remedio más eficaz. Decidieron consultar a los “amautas” (filósofos), quienes dijeron que el hijo del Inca recuperaría la lozanía si se bañaba en unas aguas que brotaba entre las rocas de los cerros de la cordillera, en una región muy apartada, en dirección al sur.
Sacerdotes, sabios y médicos decidieron el viaje del príncipe a tan lejanas latitudes y comenzaron los preparativos. Una mañana de sol partió del Cuzco la caravana de viajeros que deseaba alcanzar el agua salvadora. Los seguía una recua de llamas cargadas con los víveres necesarios.
Muchas lunas duró la travesía. Escalaron montañas, atravesaron valles, desiertos, praderas, ríos y arroyos. En cierto lugar se quedaron extasiados ante la presencia de uno de los colosos de la cordillera y exclamaron: “¡Acon-Cahua!”, que en quechua significa "vigía o centinela de piedra". Se trataba nada menos que del Aconcagua, el pico más alto de la Cordillera de los Andes y uno de los más elevados del globo.
Posteriormente llegaron a una quebrada en cuyo fondo corría encajonado un río que bramaba entre las piedras. Allí el sonido de la “quepa” (clarín) anunció el hallazgo de las fuentes del agua buscada. El problema se suscitó cuando advirtieron que éstas estaban del lado opuesto de la quebrada. La distancia era demasiado grande y el camino inaccesible.
Sin embargo, al amanecer del día siguiente hubo un instante indescriptible en el que, ante el asombro de los aborígenes, las cumbres heladas parecieron inclinarse hacia la quebrada. Inmensos peñascos y trozos de hielo se desprendieron de las cimas. Estos fragmentos, gracias al poder sobrenatural de los dioses, formaron un puente por el que se podía llegar al agua maravillosa. Los indígenas lo llamaron “Puente del Inca”. La caravana volvió jubilosa al Cuzco.
Dicen que en ese sitio al acercarse la noche una larga fila de figuras extrañas parece cruzar de unos montes a otros, mientras el cantar del agua de las cascadas rompe el silencio de las montañas.
Cruce de los Andes a lomo de mula
Cada año, en el mes de enero, se organiza un cruce de la cordillera que rinde homenaje al general José de San Martín y al Ejército de los Andes. Esta aventura, protagonizada por mujeres y hombres, civiles y militares, dura una semana y una de sus estaciones es Uspallata, ya que el libertador estableció su cuartel general en las vecinas bóvedas de fundición de metales.
Durante la expedición los participantes reciben clases de historia y degustan comidas idénticas a las de los soldados de la gesta independentista. Algunos veteranos de la Guerra de Malvinas cuentan sus experiencias.
La actividad está programada por el Instituto Nacional Sanmartiniano y la Asociación Cultural Sanmartiniana “Cuna de la Bandera”, de la ciudad de Rosario.
Otros eventos culturales tradicionales son el “Festival Folclórico de Alta Montaña”, (segunda quincena de enero) y la “Peregrinación de la Virgen del Carmen de Cuyo” (primera quincena de septiembre).
Gaucho Cubillos
Juan Francisco Cubillos fue un gaucho que, al estilo del famoso Robin Hood, robaba a los ricos para distribuir su motín entre los pobres. Fue perseguido por la policía y asesinado mientras dormía por encargo de la fuerza. Esto sucedió el 25 de octubre de 1895 en Paramillos, donde una cruz lo recuerda. Este tipo de héroes o bandidos populares son frecuentes a lo largo y a lo ancho de la Argentina.
Cuando Uspallata se convirtió en el Tibet
En 1997 en este lugar se filmó “Siete años en el Tibet”, dirigida por Jean-Jacques Annaud y protagonizada por Brad Pitt.El cineasta francés respiró aliviado cuando llegó al valle para recrear Lasa, la capital del Tibet. Llevaba seis meses en la India cuando el gobierno, presionado por China, le informó que no se podía rodar allí la historia “antirrevolucionaria” que cuenta el film. El realizador encontró al pie de la cordillera mendocina "esa extraña belleza que puebla los sueños", como cuenta en su libro el andinista que encarna Pitt.
Una vez finalizado el rodaje el pueblo quiso quedarse con los decorados para atraer visitantes y ofrecerse para futuras filmaciones, pero la empresa lo consideró un regalo muy caro y Lasa comenzó a desaparecer. Fue entonces cuando un lugareño compró parte de los materiales usados en la producción y construyó el “Tibet Café”, una pagoda de columnas de piedra y techo rojo que aparece como un espejismo para los atónitos montañistas que llegan a la localidad sin conocer la historia. Dentro del comercio hay decenas de pequeños budas y por las paredes cuelgan molinillos de oración y fotos del rodaje de una película que la mayor parte de los habitantes no ha visto porque el cine más cercano queda a dos horas en coche.
Ultima actualización: 28/8/2007